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Actualidad, Liberalismo

Manifestación del 29 de marzo en toda España

Por la Vida

El domingo 29 de marzo de 2009, es uno de esos días en los que creo que todos desearíamos no estar tan acomodados y agradeceríamos estar dotados de algo más de coraje.

Lo digo porque somos muchos, que construimos nuestro universo sobre un gran número de impedimentos, de resistencias, y en suma sobre la comodidad de tener algo que hacer para no ir a Madrid. Y somos muchos de ellos los que, estamos francamente agotados de tener que luchar sistemáticamente contra el argumento facilón, demagógico y falso de que “total se va a abortar igual”, o el “con esto se logra que las mujeres que aborten lo hagan en condiciones dignas”.

Observaremos que ya nadie combate a favor del aborto sosteniendo que no hay vida, ya se reconoce que hay un ser, se evita el debate de fondo, tremendo, de aceptar sesgar una vida humana. Con ello se centra el debate en la pobre? mujer que tiene? que abortar.

Debate radicalmente falso, pues ninguno de los abortos que ampara esta reforma es un aborto necesario para la mujer.

Desde el punto de vista de los derechos en juego, y aplicando el Derecho, y digo “el Derecho y no la Ley”; el debate del aborto necesario sólo podría plantearse en aquellos supuestos en la que dos derechos iguales se enfrentan. Esto es, cuando la vida de la madre y la de su hijo, se enfrentan en un plano de exclusión, la una o la otra. En ese caso, el derecho posee herramientas más que sobradas para resolver la cuestión sin hacer de ello un problema social, sin crear falsos debates. La moral también lo resuelve sin mucha dificultad, la ética también. Decide quien toma la decisión, bien sea la propia mujer, su familia, o el médico; y esa decisión es inatacable.

El resto es falso, absoluta y radicalmente falso. Ni la eugenesia, ni la violación justifican, en el plano objetivo de derechos el aborto, la paz social puede que sí, pero ni el derecho, ni la moral, ni la ética, ni mucho menos la ciencia dan elementos suficientes para una decisión a favor del aborto.

Analicemos objetivamente la cuestión, con un método lógico y científico.

¿Cuando existen dos sujetos con derechos? Se nos dirá que el Código Civil lo establece a las 24 horas, pero eso obvia la lectura del artículo 29 del CC, que establece que al efecto de los derechos que le sean favorables, se tiene al concebido por nacido. Es decir, que el CC retrotrae los efectos del nacimiento a la concepción. Y esto significa que los efectos legales de la personalidad se establecen a la concepción; pues sin la intervención de tercero, llegaría el concebido a su plenitud de derechos. Pero esto es simplemente derecho positivo, la parte maleable y no esencial de la cuestión que poco o nada resuelve.

Nos queda para resolver la cuestión el plano moral y ético.

En este plano, parece que nuestro gobierno de lumbreras, establece este la solución en el número de semanas desde la concepción. Y ello por supuesto –sin argumento científico alguno- es absolutamente arbitrario.

La pregunta que debemos hacernos es si existe un momento, desde que el espermatozoide fecunda el óvulo, en que se produzca un cambio sustancial que convierta lo que no es humano, en humano. La ciencia no se pone de acuerdo, no alumbra una tesis aceptada por todos, parece que no existe ese hito; nos sitúa ante un dilema.

La progresía proabortista ha tratado de superar este dilema con argumentos tangenciales;

(1) Cuando estudiaba Derecho, hace muchos años, la moda era el concepto de vida independiente  el que se utilizaba para decir que como el feto no era vida independiente, no tenía derecho a vivir. Tan endeble argumento, que pendía del cordón umbilical fue enseguida abandonado, tanto por la progresía como por la parte de la ciencia que la defendía. Simplemente, con ello no era un ser humano hasta que se cortaba el cordón umbilical, pero se abandonó porque no era estéticamente viable negar a un niño evidente su naturaleza humana. Y digo evidente, porque aunque las apariencias engañen, parecía un niño. Y para estos lumbreras progres, las apariencias no engañan. Parece humano, es humano. Vivimos en una sociedad en la que el exceso de información nos hace no pasar de las apariencias, no hay tiempo para detenerse, si parece es. Eso lo saben los publicistas muy bien.

 

 (2) Luego apareció lo de la viabilidad que aunque sigue en vigor parcialmente, terminó por tener mala prensa y caerse por su peso. De nuevo se parecía a las prácticas eugenésicas de la Alemania Nazi, o a ciertas terapias de una potencia oriental. Nos parece bien escoger elsexo, los bebés medicamento, todo lo que parezca bueno; pero claro el argumento, que todavía pervive en la regulación positiva española es aberrante por definición, un niño paralítico o sin piernas corre el riesgo de no merecer vivir y nos obliga a un esfuerzo extra.

¿Justifica la eugenesia el aborto? La respuesta por obvia debe ser negativa, aunque dura, debe ser negativa. Caso contrario, y como quiera que el sueño de la razón produce monstruos, pongámonos a decidir que estándar es el adecuado para pasar el corte. Sencillamente el argumento es demencial.

 

Tras ello, el tema más políticamente incorrecto, la violación no justifica el aborto, en ningún caso. Y ello por una razón de lógica elemental que pugna con la sensibilidad actual. El fruto de la violación no tiene culpa de nada.

Pongamos el debate en su sitio, y no seré yo quien justifique la pena de muerte, aunque con esto se intuya el argumento. Vayamos directamente a la cuestión, existen tres sujetos en esta situación, la violada, el fruto de la violación, y el violador. La solución de esta cuestión a tres, nunca puede ser acabar con la parte inocente, porque el argumento sería tanto como afirmar que en lugar de establecer la pena de muerte para el violador, se la establecemos para la víctima, la madre. Si no mataríamos a la madre, tampoco puede ser la solución matar al hijo.

Lo malo de todo esto es que al final, acabamos con el que no puede quejarse ni defenderse, y mal que le pese al cretino de Gala, llevamos a cabo un acto de comodidad, más aún de cobardía, de egoísmo. Miramos hacia otro lado con absoluto cinismo.

Un acto que sólo se justifica porque los violadores si votan –aunque durante la condena no-, si opinan, tienen cara y ojos, hablan, se defienden; y sus familias también. Y por ello, de nuevo, el mensaje fácil y la estupidez humana llegan tan lejos que no nos dejan ver más allá de lo evidente.

No nos engañemos, si los concebidos no nacidos pudiesen organizarse en una ONG –de esas No gubernamentales que se financian con dinero público, curioso-, el problema se terminaría mañana.

Defendamos pues su voz colaborando con personas como Ignacio Arsuaga y los demás de Hazteoir.org que ponen voz a los indefensos.

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