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Y ahora ¿cumpliremos las reglas de una vez por todas?

Ahora que el tema urgente del dinero parece solucionado, deberíamos empezar a pensar en que la economía subvencionada no es la solución.

¿Como lo diría yo? el mercado y la economía, como la física y la química, tienen unas reglas, y cuando nos empeñamos en actuar al margen de ellas e introducimos factores que los distorsionan, estamos condenados al fracaso. Es como intentar hacer trampa para volar, nos terminaremos estrellando aunque al principio creamos que volamos.

Y es obvio, por más que nos empeñemos en lo contrario, que incumplir las reglas es siempre malo, que por más que nos parezca efectivo, mientras las cosas no se hagan bien, no saldrán bien; no nos engañemos, no es oro todo lo que reluce, pero sin duda, no hay más cera que la que arde.

Y esto en mi opinión, sólo significa que no debemos tapar los agujeros creados por medio de prácticas ilegales, ni a legales, sino que debemos sancionar esas prácticas y, si está en situación de quiebra, proceder a liquidar el banco cumpliendo la ley, sin atender a ningún otro factor. Mientras sigamos tapando las vergüenzas de los políticos y no pongamos fin al expolio de nuestros dineros por parte de estos políticos indocumentados e impúdicos, seguiremos perdidos.

He escrito hace unos días que no entendía la necesidad de tapar el agujero de Bankia y no dejarla caer y luego en la liquidación, tratar de proteger a los acreedores, pero aplicando siempre las reglas del juego en beneficio de la parte débil, que es una imposición del derecho.

Se me ha contestado con el riesgo de que la gente saque el dinero de los bancos, y yo todavía no veo el problema de que la gente se vaya de los bancos que han malgastado el dinero que se les ha entregado; no veo el problema en que paguen los pecadores y no los justos, no veo el problema en que los activos de los bancos se subasten como le pasaría a cualquier particular. Y sí veo problemático que cualquiera de mis clientes, que las pasa canutas para pagar sus deudas y seguir abierto, no cuente con las ayudas que se le da a cualquier entidad financiera regida por malnacidos que han incumplido sistemáticamente la ley.

Ciertamente tengo una sospecha, hemos colocado ambientadores para que no se huela lo podrido, y así poder seguir viviendo al lado del vertedero; pero la podredumbre sigue ahí, nadie la quita; porque la podredumbre no es el agujero, la podredumbre es la forma de hacer las cosas que nos ha llevado a esta situación, es la falta de respeto a las normas y la entronización de la picaresca mal entendida, es como si nos hubiésemos quedado en las historias y hubiésemos obviado las enseñanzas, la crítica, como si no llegásemos al final en la obra de nuestros autores pícaros.

No lo sé, quizá me esté perdiendo, pero creo que nos hemos olvidado de nuestra esencia, que nos estamos quedando en la superficie, que simplemente tiramos para adelante como si fuésemos avestruces. No queremos ver la solución que tenemos delante de nuestras narices, si el problema está en haber hecho las cosas mal, comencemos a hacerlas bien.

Y eso ¿que es lo que es?

Comencemos por cumplir la ley, argumento recurrente desde hace meses en todo lo que digo, pero es que es el principal déficit que encuentro en lo que leo y oigo sobre nuestra crisis, esta crisis la sufrimos por no haber respetado las normas básicas de la economía, la principal no gastar lo que no se tiene; y una vez metidos en el problema, porque en lugar de haber cumplido la ley y actuado conforme a esta, nos hemos enredado en soluciones paralegales.

El principio de nuestra actuación debería ser, y no es mío es de un personaje de un maravilloso libro de Ayn Rand, el siguiente:

“No buscamos el poder ni vivimos gracias a lo que condenamos. Consideramos la habilidad productora como una virtud y permitimos que el grado de esa virtud sea la medida de la recompensa humana. No extraemos ventaja alguna de aquello que consideramos malo. No nos es precisa la existencia de ladrones de banco con el fin de operar en los nuestros, ni de rateros con el fin de aprovisionar nuestras casas, ni de criminales para proteger nuestras vidas.

Ellos, en cambio, necesitan el producto de la habilidad humana mientras siguen proclamando que la actividad productora es egoísmo y maldad, y convierten el grado de productividad de un hombre en su pérdida. Viven para lo que denuncian como malo y castigan lo que saben que es bueno.

Y creo que ellos son los burócratas, los socialístas; e incluso podrían ser los gatos de Mouseland.

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