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Actualidad, democracia, España, Liberalismo

Vox no es un partido más, está definido

Vox no es otro partido más, se diferencia en lo esencial, en su ideario y en lo que se plasma en su manifiesto fundacional, me hace decir aquello de que son como yo, piensan como yo, dicen lo que yo; los motivos de poder decir soy Vox.

En suma, esta esencia de Vox es más que teoría para los que como yo creemos, con Tocqueville, Stuart Mill y otros, que la democracia es el “poder de los pueblos sobre los propios pueblos”; a los que creemos que lo importante no es someter a control al gobierno, sino someterlo al poder del pueblo, y la suprema manifestación de ese poder es la Ley, ” la voluntad del pueblo”. Esta esencia democrática de Vox hace que debamos plantearnos la opción seria de la necesidad de Vox en las instituciones.

La hora de pasar a la acción, de transformar las cosas desde las instituciones, proclamando aquel principio de la transición de “de la ley a la ley pasando por la ley” hace a Vox imprescindible, se trata de ganar la calle desde las instituciones y al tiempo ganar las instituciones desde la calle, pero sin cambiar las reglas a mitad de partido.

¿Por qué digo esto? Porque llevamos un cierto tiempo instalados en la algarada, porque la izquierda española no quiere debatir, quiere gritar, apelar a los sentimientos, manipular el inconsciente del votante. Vox se plantea como alternativa a esta manipulación, pretende apelar al intelecto y a la razón, teórica y práctica, que permita encarar los cambios necesarios desde el sosiego del análisis y de las medidas adecuadas, porque no vale derribar sin más el edificio, es preciso repensar las instituciones para que el edificio no se caiga. Que no se repita lo que ocurrió hace 80 años, que comenzamos un camino de revueltas que nos llevo al caos, a la muerte y a la destrucción. No podemos repetir ese error por mucho que alguno lo pretenda.

Por eso Vox se nos presenta, al menos yo así lo veo, como la única alternativa real al sistema en que están instalados nuestros políticos, los demás partidos. Vox busca la democracia real, democracia que sólo tiene una vía. La relación directa entre elector y electo plasmada a través de unas reglas electorales que eviten intermediarios. Si el problema son los partidos –en eso estamos de acuerdo- liberemos a los electos del corsé de los partidos. Por eso creo que las democracias más consolidadas poseen métodos de elección directa a través de circunscripciones uninominales. El respeto a las minorías aconseja el voto compensado a través de un sistema mixto -con el anterior- que las proteja, pero que no les entregue el poder como ocurre hoy.

Volver a partir en dos a España no puede ser la solución, es preciso cambiar el sistema, el voto debe ser para cambiar el sistema, no para perpetuar a los enemigos de los ciudadanos, a los que tienen prevenciones contra los ciudadanos. El sistema, votando casi unánimemente todos los partidos con representación, pretende evitar que cualquier ciudadano se presente a unas elecciones, pretende separar al ciudadano del político impidiendo el acceso del ciudadano al cargo público. Me explicaré:

La reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), aprobada el pasado mes de enero de 2011 -con Zapatero en el poder- en el Congreso con los votos del PSOE y el PP -y el respaldo de CiU y el PNV-, incluye una modificación del artículo 169 que ha pasado prácticamente inadvertida. En su nuevo apartado 3, afirma: “Los partidos, federaciones o coaliciones que no hubieran obtenido representación en ninguna de las Cámaras en la anterior convocatoria de elecciones necesitarán la firma, al menos, del 0,1% de los electores inscritos en el censo electoral de la circunscripción por la que pretendan su elección”. Y añade que “ningún elector podrá prestar su firma a más de una candidatura”. Sólo votaron en contra 14 diputados y se abstuvieron 9.

Por ello, creo que la opción que presenta Vox debe considerarse como la opción válida para que los ciudadanos puedan competir con los políticos en su propio campo, y que de su éxito depende acabar con esta especie de “enciclopedismo no ilustrado” que sufrimos, es la opción válida frente a la casta, de la que únicamente excluyo a los 14 diputados que se opusieron a la reforma de la LOREG.

Gonzalo Botas
Abogado

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